LA HIPOCONDRIA: EL ENFERMO IMAGINARIO- ENERGIAS DE VIRGO POTENCIADOS!!!
La hipocondría es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante
la enfermedad. La persona hipocondríaca está constantemente sometida a
un análisis minucioso y preocupado de sus funciones fisiológicas
básicas, pensando en ellas como una fuente de segura enfermedad
biológica.
La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer,
o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la
interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que
aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas
heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios,
o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no
tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero
su preocupación vuelve de nuevo.
La interpretación
catastrófica de los signos corporales más ínfimos por parte del
individuo, es el mecanismo que desencadena la hipocondría. Se sabe que
este trastorno afecta a menudo a ambientes familiares, es decir, que
muchos miembros de una familia tienden a estar afectados. Hay familias
que son especialmente sensibles y están muy inclinadas hacia la
interpretación de los signos de enfermedad en todos los ámbitos de la
vida. De esta forma, los miembros de la misma familia aprenden a
interpretar de negativamente cualquier signo corporal y lo asocian con
angustia, miedo o ansiedad.
No debemos descartar que una
persona hipocondríaca esté realmente enferma. En muchas ocasiones lo que
hace es centrar su atención en síntomas leves o imaginarios (mareos,
dolor de cabeza, etc.), y no en los verdaderamente importantes.
Asimismo, el hipocondríaco al centrar su atención emocional en una
determinada función biológica, puede terminar por formar síntomas
orgánicos reales (reacciones psicosomáticas).
Sintomatología
Estamos ante un trastorno asociado muy a menudo con la ansiedad, por lo
que el principal síntoma de la hipocondría es la preocupación exagerada
que siente por su salud. El hipocondríaco medita constantemente sobre
sus síntomas, reales o imaginarios, llegando a percatarse de signos
funcionales que normalmente se escapan a la conciencia (intensidad de
los latidos cardíacos, funciones digestivas, etc.). Puede describir su
cuadro clínico con una sutileza impresionante, aclarando repetidas veces
el alcance de cada uno de sus síntomas físicos. La atención del
hipocondríaco se centra no sólo en el estudio de sí mismo (se toma el
pulso, la temperatura, el número de respiraciones por minuto y la
tensión arterial varias veces al día), sino también en la cantidad y
composición de los alimentos. Sabe con qué aguas hace mejor la
digestión, qué grados de ventilación o de temperatura le convienen, etc.
La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el
miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a
partir de la interpretación personal de uno o más signos o síntomas
somáticos. La sintomatología más típicamente hipocondríaca es la
sugestiva, que experimenta acompañada de una especial alteración
negativa del estado de ánimo, sumamente desagradable, y que le hace
colocarse en una actitud fóbica frente a sus molestias, de las que
siempre cree que son el comienzo de enfermedades graves. Finalmente, el
hipocondríaco acaba renunciando a casi todo para consagrarse a cuidar su
enfermedad imaginaria.
En la hipocondría las preocupaciones
del enfermo hacen referencia a funciones corporales (latido cardíaco,
sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores
(pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y
ambiguas (corazón cansado, venas dolorosas...). El individuo atribuye
estos síntomas o signos a una enfermedad temida y se encuentra muy
preocupado por su padecimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario