El 31 de enero, termina el reinado de la emocional Serpiente de Agua para darle lugar al brioso Caballo de Madera.
El año que culmina fue un período de examen de grado y purificación
para toda la humanidad, en el cual muchos cambiamos dolorosamente de
piel, hacia un nuevo estado de consciencia. Hasta la energía corporal
debió reacomodarse a esta nueva frecuencia, más alta, eliminando algunos
viejos paradigmas discordantes con una creciente vibración de amor.
El caballo es de
un espíritu noble pero indómito, amante de la libertad, intrépido y
audaz. De todos los héroes, el más preclaro y distinguido, es el que va a
caballo, quizá debido a que, en toda simbología no existe un ser de
mayor nobleza y calidad. El héroe que se precie, que desee expresar su
elevada condición, habrá de presentarse sobre cabalgadura. Por regla
general y respecto a los grandes héroes, se conocen no solo sus hazañas
sino el nombre de sus caballos: Bucéfalo, era el nombre del caballo de
Alejandro Magno, que salvo innumerables veces a su dueño de la muerte.
El Caballo del Cid Campeador, se llamó Babieca. El Caballo, conduce al
héroe por el adecuado sendero apartando a las tinieblas a su paso.
La energía que nos trae este equino es de movimiento, expansión,
conquista de nuevas ideas, territorios y empresas. Es una año para
desarrollar nuestro coraje (etimológicamente poner el corazón por
delante), y tomar con pasión las riendas de nuestras vidas. Tendrá un
potencial energético desbordante en todo sentido y por momentos será
difícil sostener el galope que nos impone.
Pero como sólo los
valientes se sanan, y los corajudos van por sus sueños, será necesario
cabalgar, es decir no quedarse quieto, enfocándose en avanzar, pues si
la Serpiente fue un año de purga, el del Caballo será de renovación.

buenaaaaaaa a cabalgar!
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