miércoles, 5 de febrero de 2014

El 31 de enero, termina el reinado de la emocional Serpiente de Agua para darle lugar al brioso Caballo de Madera.

El año que culmina fue un período de examen de grado y purificación para toda la humanidad, en el cual muchos cambiamos dolorosamente de piel, hacia un nuevo estado de consciencia. Hasta la energía corporal debió reacomodarse a esta nueva frecuencia, más alta, eliminando algunos viejos paradigmas discordantes con una creciente vibración de amor.

El caballo es de un espíritu noble pero indómito, amante de la libertad, intrépido y audaz. De todos los héroes, el más preclaro y distinguido, es el que va a caballo, quizá debido a que, en toda simbología no existe un ser de mayor nobleza y calidad. El héroe que se precie, que desee expresar su elevada condición, habrá de presentarse sobre cabalgadura. Por regla general y respecto a los grandes héroes, se conocen no solo sus hazañas sino el nombre de sus caballos: Bucéfalo, era el nombre del caballo de Alejandro Magno, que salvo innumerables veces a su dueño de la muerte. El Caballo del Cid Campeador, se llamó Babieca. El Caballo, conduce al héroe por el adecuado sendero apartando a las tinieblas a su paso.

La energía que nos trae este equino es de movimiento, expansión, conquista de nuevas ideas, territorios y empresas. Es una año para desarrollar nuestro coraje (etimológicamente poner el corazón por delante), y tomar con pasión las riendas de nuestras vidas. Tendrá un potencial energético desbordante en todo sentido y por momentos será difícil sostener el galope que nos impone.

Pero como sólo los valientes se sanan, y los corajudos van por sus sueños, será necesario cabalgar, es decir no quedarse quieto, enfocándose en avanzar, pues si la Serpiente fue un año de purga, el del Caballo será de renovación.




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